Silvia Goytia

Artista Plástica 

¿En qué momento descubres el gusto por la pintura?

Yo creo que desde que tengo uso de razón. Es más, no sólo por la pintura, sino por la escultura también. Porque cuando era chica, agarraba piedras que encontraba y les pegaba cosas, las pintaba y armaba animales. También utilizaba cables, los pelaba y hacía cosas con ellos, me encantaba la escultura y la pintura. Todo lo que es visual y manual me gustó desde siempre.

¿Cuándo comienzas formalmente a estudiar pintura?

Cuando tomé la decisión, yo quería hacer muchas cosas, estudiar filosofía, psicología, teatro, danza, pintura y escultura. Todo eso me atraía muchísimo, todo lo relacionado con lo humanístico. Pero mi padre no quería que me dedicara al arte,” que ni loca, que ni soñara con eso”. Así que me puse a estudiar abogacía, que era una profesión humanística. Hice toda la carrera hasta que me recibí, pero nunca ejercí como abogada.

Después de varias situaciones y estados de depresión, es donde tomé la decisión de anotarme en la escuela de bellas artes Prilidiano Pueyrredón, en la que además era muy difícil el ingreso.
Yo antes, para estar más segura, había estado en institutos, probando dibujo, pintura, escultura e historia del arte. A la vez también fui a distintos talleres. Cuanto más tenía para aprender más quería. Después, hice el posgrado de escultura y ahí entonces me pregunté“Y ahora qué hago?”, porque me gustaba todo. Allí comencé a trabajar con maderitas y con otros elementos.
Empecé a investigar y me comenzó a interesar muchísimo todo lo del constructivismo, la Bauhaus y también todo lo que era el constructivismo ruso. A medida que iba investigando noté que me atraía mucho. Terminé en la Pueyrredón y después me iba a matricular en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, que es la Escuela Superior de Bellas Artes y me dije, “¿por qué mejor en vez de ir a este instituto, no me voy a los talleres de los maestros de acá de Argentina, que tienen que ver con el constructivismo?”. Encontré los talleres de Adolfo Nigro, el de Delmonte, y Agosta en la escultura.

 

¿Nigro fue muy importante en tu formación?

Sí, sin duda fue importante para mí, pero donde más estuve en realidad fue en el otro taller, en el de Delmonte. A lo de Nigro por ejemplo, yo iba una vez por semana. Él era una persona muy afable y el trabajo en su taller era muy libre, te dejaba trabajar libremente, pero yo que venía de una disciplina muy rígida, por mi entorno familiar, quería algo más estricto todavía. Entonces me vinculo al taller de Alberto Delmonte, ahí teníamos días de pintura, de visión y composición. Ahí te rompías la cabeza con los ejercicios. Además también con él estudiábamos lo que fue la Bauhaus y al pintor Paul Klee. Y en pintura hacíamos todo lo que era el estudio de la luz. Te marca la escuela de Torres. Para mí el pasaje por el taller de esos maestros fue importante porque eran todos muy buenos.

¿Ellos eran referentes muy fuertes ?

Sí, eran referentes muy fuertes, eran los que estaban en ese momento, capaz que si hubiera habido algún artista uruguayo, indudablemente, habría concurrido, pero no donde yo vivía.
¿Además de haber estado en otros talleres, Delmonte, Nigro y Gamarra, te dejaron una impronta en tu obra?
Mi formación en Bellas Artes de pintura y escultura, era un estudio más académico, un trabajo más naturalista. Pero en mi obra, quería unificar la pintura con la escultura. Entonces mi inquietud, también me llevó a estudiar escultura con Jorge Gamarra, y más tarde me vinculo con el escultor Julián Agosta, taller al que concurrí prácticamente hasta su fallecimiento. Gran maestro y una excelente persona. Ahora sin dudas estos maestros dejaron una impronta en mi obra, fueron referentes muy importantes.

Por: Evans Fodrini

¿En tu obra te manejas con un leitmotiv o temas?

Yo no sé si tengo. Hubo un momento en que tenía como una temática, los colores más tierra, esa cosa más indigenista, como más precolombina, aunque no sé si llamarle tema, era una manera de trabajar, una manera de sentir. Una paleta en particular con una estructura, con un tipo de pinceladas y líneas determinadas. Pero siempre en el fondo lo que me importa es la composición y la estructura. Entonces después de eso me puse un poquitito más geométrica, comencé como a usar más colores, otro tipo de mezclas y otra estructura.
Y ahora estoy haciendo una obra más geométrica, empecé a sacar fotos de arquitecturas, hice mucho mirando la arquitectura de Zaha Hadid, sacando estructuras de arquitecturas y luego recortando formas y armando superposiciones. Y luego haciendo transparencias o inventándome una película que me empezó a gustar. Comenzó como siendo una cosa figurativa geométrica, una arquitectura existente real geometrizada. Luego fui como fantaseando un poco con el color, hasta hacerlo totalmente abstracto, así como más diagonales con mucho dinamismo, con sensación de volumen, con transparencia o en la forma de la estructura conocida que trabajé bastante tiempo

¿En tu obra también has desarrollado el collage geométrico?

Sí, es una técnica que la voy haciendo también de distintas maneras, en la época en que hacía la cosa más americanista, más primitiva. Ahí en el collage, trabajé con arena, con cartón, enduído y madera, haciendo relieves, en si es un collage usando las técnicas mixtas. En realidad generalmente, cuando trabajo en la tela, hago una parte de collage completando después con otros más pequeños que estuve haciendo todo este año. Por ejemplo hice collage de monocopia porque el grabado también me gusta.

¿También has participado en salones nacionales?

Participé en salones nacionales, municipales y provinciales, recibiendo premios y menciones, a partir de 1990. También estoy presente en galerías y ferias de arte en Argentina y el exterior.

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Maldonado – Uruguay 2021